Rotor Sierra Norte 2019

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El pasado domingo 9 de junio tuvo lugar una nueva edición de la conocido marcha cicloturista Rotor Sierra Norte by Santander, con salida y llegada en la localidad madrileña de Buitrago de Lozoya. La prueba presentaba dos recorridos, la Gran fondo, con 143 kms y la Medio Fondo, con 85 kms. Ambos recorridos tienen como objetivo principal que los participantes descubran los rincones más impresionantes de la Sierra Norte madrileña por carreteras poco transitadas.

Además, se trata de una marcha catalogada como prueba ciclo deportiva, lo que permite que existan tramos no neutralizados durante el recorrido, permitiendo medias de más de 30 km/h a los primeros clasificados. Y como no podía ser de otra forma, una vez más nuestro compañero Javi Martín, junto con su hermano Miguel decidieron que era una bonita mañana para poner a prueba las piernas.

Javi Martín

«En esta edición, la novedad principal era el cambio de trazado. Se pasaba de 6 puertos a 5 puertos y de 156 km a 142 km. Pero esto era engañoso. Este año, había más desnivel positivo en menos puertos y menos trazado».

En el recorrido de años anteriores, había tramos que discurrían por el valle, algo que permitía recuperar piernas. En cambio, con el recorrido de este año esa circunstancia no se daba. De puerto a puerto te encontrabas con trazados «rompepiernas», y un sube y baja continuo que no hacía más que provocar un desgaste continuo.

«Cuando llegué al pie del primer puerto, me dije ¿Y todas las cuestas que he estado subiendo hasta aquí, no cuentan?»

A pesar que según nos cuenta Javi, no se encontraba en su mejor momento de forma, algo que sí había ocurrido en años anteriores, no imaginaba que en el kilómetro veinte ya estaría dándole vueltas a la cabeza preguntándose que «dónde se había metido», algo que a todos nos ocurre en muchas ocasiones, normalmente acompañado de un «quién me mandaría a mí».

En el kilómetro 80, tras haber subido y coronado cuatro puertos y tras una bajada por una carretera bastante irregular, más bien bacheada, en la que las piernas no pueden disfrutar de ese momento de recuperación necesario para encarar el siguiente esfuerzo, nuestro compañero nos comenta que de nuevo tocó afrontar otro tramo rompepiernas, en el tras una de estas subidas, Javi comenzó a sentir pinchazos en los cuádriceps.

«Y todavía quedaban más de 60 kilómetros, con el puerto estrella por delante y su subida de 10 kilómetros, eso sin olvidar el recorrido rompepiernas».

Perfil de la marcha

Tras realizar una serie de estiramientos llegó el avituallamiento, pero sin la posibilidad de gastar mucho tiempo en el mismo, pues teniendo en cuenta los calambres y pinchazos, ese tiempo sería necesario para no quedar fuera de control en meta. Javi dio buena cuenta de una cocacola, plátanos, sandwich de nocilla y todo lo que pudo meterse para recargar los depósitos de energía, ya que le iban a hacer falta.

«Iba pedaleando en la bici, pinchazo en una pierna. No paraba, recuperaba, pinchazo en la otra. No paraba. Recuperaba. Así hasta la subida del puerto».

Pero cuando llevaba unos tres kilómetros subiendo, los pinchazos se empezaron a dar en ambas piernas, por lo que hubo que poner pie a tierra y no pensar demasiado en los 7 u 8 kilómetros que aún restaban. No quedaba otra que recuperar y volver a subir a la bici, intentando no sobre esforzar la musculatura, a través de una cadencia alta. Esto hizo que Javi cogiera un buen ritmo e incluso se permitiera la licencia de pasar a algún corredor que otro. Está claro que a estas alturas, nadie iba sobrado de fuerzas.

Tras coronar el último puerto y de nuevo bajo los efectos de los ya habituales pinchazos, tocó volver a parar para estirar. «Tan solo» quedaban los últimos 40 kilómetros a través de un terreno rompepiernas.

«Gracias que iba con mi hermano Miguel que no paró de animarme, incluso hasta el punto de ponerme música para que fuera todo más ameno».

A pesar de todo, todavía hubo que bajarse de la bici una vez más ya que los pinchazos en las dos piernas a la vez no le permitían seguir con soltura. Pero lo más importante, al final, entrada en meta tras más de siete horas y cuarenta y cinco minutos. Es en estos momentos cuando solo cabe felicitar a la persona que ha dado todo para conseguir su objetivo. No era nada fácil con el cambio de trazado pero nuestro compañero lo logró. Esperamos que esté disfrutando de un merecido descanso y desde aquí solo cabe darle nuestra más sincera enhorabuena. ¡¡Javi, eres un titán!!

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